Los riesgos de la e-reputación
Por supuesto, los retos de la e-reputación son enormes, se sea una persona o una empresa. ¿Por qué? Porque estas informaciones circulan en el mundo entero y, muy a menudo, se multiplican con el tiempo hasta volverse cada vez más presentes y recurrentes. Sin un mínimo de control, si son perjudiciales para el usuario concernido, pueden volverse peligrosas y presentar un riesgo importante. Es, por tanto, esencial identificar estos riesgos para afrontarlos si es necesario y para evitar que estas informaciones atenten de forma demasiado pesada contra la entidad o la persona concernida.
Por supuesto, los riesgos no son los mismos si se trata de una empresa que tiene un problema de denigración, de una persona víctima de informaciones calumniosas como, por ejemplo, un directivo, que puede ver en ello un riesgo de reputación negativa importante en su carrera, o de un sitio web que atraviesa una situación de crisis muy importante, a raíz de una mala e-reputación. Es, por tanto, esencial hacer una vigilancia permanente sobre las informaciones de la web que circulan a propósito de estos distintos usuarios, se sea quien se sea, para evitar los desbordes.
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Una empresa: atención a la confianza
Una empresa que encuentre un problema de bad buzz podría ver caer sus resultados. En efecto, la clientela está cada vez más informada y desea disponer de datos precisos, antes de colaborar con una empresa sea cual sea la razón. Será así perjudicial para esta tener un atentado a la e-reputación entre ataque deliberado e ignorancia, porque son informaciones que no se controlan y que circulan con facilidad. Están, además, a la vista de todos, en la red, obtenidas tras una simple búsqueda.
Un directivo: preservar su estatuto
Los retos de e-reputación para un directivo también pueden tener un efecto muy nocivo, puesto que atañen al profesionalismo de este, o a su vida privada. Estas informaciones podrán manchar de forma considerable la imagen que busca vehiculizar. Y nadie está, por desgracia, a salvo de tener una mala e-reputación, de ahí la importancia de vigilar de manera intensiva lo que se dice de uno, como directivo, para mantener una reputación y un estatuto que sean valorizantes.
Un particular: en el trabajo como en otros ámbitos
Los particulares también se ven afectados por las complicaciones de la e-reputación. En un reclutamiento, las empresas pueden investigar a través de las redes sociales analizando los hábitos del candidato. Los juicios que resultan de este tipo de pesquisas no siempre son reveladores, y sin embargo cuentan en la elección final de los reclutadores. Del mismo modo, se pueden encontrar informaciones relativas a la salud y usarlas de forma indebida.
Una marca o un sitio: conservar una imagen positiva
Una e-reputación perjudicial para un sitio o una marca tendrá también un fuerte impacto sobre la imagen que cada uno se hará de aquel o de aquella. Esta mala publicidad podría modificar en profundidad el funcionamiento y la confianza de los internautas o de los consumidores, esenciales para el buen funcionamiento de estas entidades.