¿Cómo proteger su e-reputación?
Cuando la e-reputación es positiva y se ha trabajado con cuidado de antemano, hay que protegerla de todas las maneras posibles para que perdure. Eso vale tanto para una empresa como para un particular. Necesitará el control de su identidad digital para que no la menoscaben comentarios poco elogiosos sobre usted. Varios métodos le ayudarán a poner en marcha esa función de protección, según los niveles que le conciernan.
Proteger una imagen positiva es necesario porque es un dato frágil en la era digital, donde la información circula muy rápido. Un bad buzz puede dar la vuelta a la red en unas horas y contaminar a toda velocidad su e-reputación actual. Si esta es positiva, le corresponderá poner en marcha una protección empresarial eficaz en el plano digital, si es una sociedad. Proteger una imagen cuando se es particular también es posible. Lo importante es no dejar que la información le adelante de forma general.
Una identidad digital que le pertenece
Su identidad digital es suya. Es esencial tenerlo presente cuando se desea poner en marcha una protección digital real, para uno mismo o para su estructura profesional. En primer lugar, sepa que está protegido en el plano jurídico. La Declaración Universal de los Derechos Humanos incluye precisamente un párrafo sobre la reputación, que hoy se puede aplicar a la e-reputación. Según ese artículo 12, las intromisiones arbitrarias que puedan atentar contra el honor y la reputación están condenadas con firmeza. Los comentarios difamatorios están prohibidos, también en la web. Nadie puede atentar contra su identidad digital a su antojo. Eso ayuda a proteger la e-reputación cuando se es víctima de ataques que no están justificados.
Proteger su vida privada
Del mismo modo, cuando se es particular, hay que saber que la vida privada también está protegida por la ley. Habrá que tener en cuenta varios elementos distintos que van en ese sentido. En primer lugar, usted es el garante de su vida privada en internet: la información que comparte puede usarse con fines que no le favorecerán. Le corresponde, por tanto, ser vigilante con su intimidad y firme frente a los datos que se comparten sobre usted. En cuanto a la información que usan terceros, la ley le protege de nuevo. Nadie puede utilizar su imagen o su vida privada a su espalda. En el lenguaje jurídico eso se llama atentado a la vida privada, y está condenado con firmeza.