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¿Qué es la identidad digital?

Identidad digital

Definición de la identidad digital

La identidad digital es el conjunto de rastros digitales que una persona o una organización deja en Internet. Toda esa información, acumulada a lo largo de la navegación, la recogen los motores de búsqueda, como Google, y queda pública. Una identidad digital, o IDN, puede estar formada por un seudónimo, un nombre, imágenes, vídeos, direcciones IP, favoritos, comentarios, etc. Esa identidad en Internet influye, por tanto, en la e-reputación, en la forma en que los internautas perciben a una persona. En resumen, la identidad digital es la imagen que usted proyecta en Internet, su imagen virtual, desmaterializada.

Esta identidad virtual se crea a través de las redes sociales, como Facebook o Twitter, o de las publicaciones en un blog. Los sitios web de todo tipo también construyen nuestra identidad, gracias a la cual usted puede ser conocido y tener una presencia en línea. Pero esos datos, al alcance de todos, constituyen un riesgo permanente para los usuarios y para la protección de su vida privada. Hoy, las informaciones inscritas en Internet son muy difíciles de borrar. Por eso conviene reflexionar antes de dejar un rastro digital, para evitar las consecuencias negativas de una mala e-reputación.

Aunque Google ha puesto en marcha un formulario para enviar solicitudes de derecho al olvido, este sigue siendo muy complicado de rellenar. Sin embargo, la plataforma en línea Forget.me es una herramienta gratuita que permite rellenar con más facilidad y luego enviar las solicitudes de retirada de datos. En esa misma línea, Semji propone un servicio dedicado a la supresión de opiniones de Google My Business. Existen, por tanto, herramientas para gestionar su imagen y su presencia en Google. También se han votado leyes sobre la identidad digital con el fin de proteger a los usuarios. Recientemente, la CNIL y el Consejo de Estado prohibieron un dispositivo que permitía conocer el recorrido de los peatones para un uso comercial. La CNIL, la Commission Nationale de l’Informatique et des Libertés, se creó para garantizar la protección de los datos personales. La comisión vela por que Internet no atente contra la vida privada de los usuarios.

Aunque lucha por proteger nuestras identidades digitales, esta noción sigue sin estar definida con claridad por el derecho.

Los distintos tipos de identidad digital

Existen varios tipos de identidades digitales que responden a distintas categorías de información, según la fuente, su contenido y su autor. Esas informaciones circulan a veces a espaldas del usuario y pueden influir de forma dañina en la integridad de la persona o de la entidad correspondiente.

Se pueden distinguir con facilidad tres categorías de identidad digital, que corresponden a orígenes distintos de las fuentes y a las informaciones divulgadas:

La identidad declarativa

Este tipo de identidad digital corresponde a las distintas informaciones que ha facilitado la persona o la entidad concernida, con datos variados sobre la naturaleza del sujeto, su estado civil y otros elementos muy objetivos.

La identidad calculada

La identidad calculada resulta de los distintos análisis realizados a partir de la identidad actuante. Las conclusiones permiten establecer un perfil del individuo o de un servicio al que está afiliado.

La identidad actuante

La identidad actuante la determinan las distintas acciones que el usuario lleva a cabo en la web. Así, se puede trazar su rastro observando sus actitudes y sus hábitos a partir de su cuenta personal. Lo mismo ocurre con un amigo en Facebook, por ejemplo. Esos datos se recogen. El código bancario y la contraseña ya no tienen secretos para esos sitios web, por poner un ejemplo. Además, esa información es una auténtica mina de oro para ciertas empresas, que utilizan datos masivos como estadísticas muy instructivas en el plano comercial. Entonces se plantea una pregunta: ¿dónde se limita el derecho a la vida privada y a los datos privados?

¿Por qué proteger su identidad digital?

En el mundo de ayer, que se desarrollaba sin Internet, la identidad de las personas estaba protegida. Hoy, la conexión permanente impide gestionar correctamente los datos personales. Por ejemplo, el cloud computing o información en la nube es una de las prácticas habituales que ponen en peligro la identidad virtual. Este procedimiento consiste en almacenar archivos en servidores como YouTube, Facebook, Dropbox o Google Drive. Datos, a veces personales, acaban en la cloud, que puede estar expuesta a riesgos como brechas de seguridad o piratería. Aun así, dominar su identidad digital es primordial.

Los reclutadores, los amigos o los compañeros de trabajo no dudarán en buscar el nombre de la persona en Google para encontrar información. El riesgo es que la identidad digital tenga repercusiones directas en la vida real. Una mala identidad digital o e-reputación, con información comprometida en la red, puede desacreditar a una persona en una búsqueda de empleo. Por eso es preferible no contaminar una identidad digital profesional con información demasiado personal.

Las plataformas de microblogging como Facebook o Twitter permiten publicar todo lo que se le ocurra: sus actividades, sus ganas, su humor, su descontento. Sin embargo, esos textos cortos puede leerlos su jefe, que así puede darse cuenta de su aburrimiento en el trabajo o de que su baja médica es un pretexto para ir de fiesta. En los casos más extremos, algunas personas pagan las consecuencias de una mala e-reputation toda su vida. Antes de publicar algo en Internet, recuerde esta frase de Warren Buffett: «Se necesitan 20 años para construir una reputación y cinco minutos para destruirla».

¿Cómo gestionar su identidad digital en la web?

Los usuarios se ven obligados a rellenar su perfil con el máximo de información para poder beneficiarse de una visibilidad óptima en la red. No obstante, la divulgación de todos esos datos no puede hacerse sin precauciones. Estos son algunos reflejos para evitar riesgos ligados a su imagen y a su e-notoriedad:

  • Gestionar los parámetros de confidencialidad en las redes sociales

Demasiadas personas olvidan esta etapa indispensable. Las redes sociales son una fuente de información considerable y los parámetros de base no le protegen lo suficiente. Sin ciertas modificaciones, se expone a una usurpación de identidad digital. Además, no acepte en su red a personas que no conoce. Pueden ser malintencionadas respecto a su información.

  • Desconfiar de lo que es gratis

«Si es gratis, usted es el producto.» Cuando navega, da «me gusta» o busca, revela gratis sus elecciones de consumidor. Para las empresas privadas, esos datos son valiosos, porque permiten comprenderle mejor para venderle mejor. Hoy, navegar sin dar información, personal o no, es casi imposible.

  • Cambiar de contraseña

Hoy existen maneras relativamente simples de conseguir una contraseña. Cambiarla con regularidad complica esa tarea y protege un poco más sus datos personales y profesionales. Lo ideal es cambiar de contraseña cada tres meses.

  • No hacer clic en cualquier enlace

El phishing es una técnica habitual para recuperar información. El ciberdelincuente se hace pasar por una empresa o una persona de confianza, ya sea por correo electrónico o mediante un sitio falso. A pesar de lo conocida que es esta estafa, muchos internautas siguen haciendo clic en enlaces peligrosos.

Para comprender un poco mejor este tema, se han creado esquemas sobre la identidad digital. Recogen las categorías de información divulgada según los sitios consultados. Ahora conoce los entresijos de la IDN y tiene todas las cartas en la mano para gestionarla lo mejor posible.

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