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Libro blanco: ¿cómo crearlo y difundirlo?

Cómo crear un libro blanco

El libro blanco se ha impuesto como una de las nuevas herramientas de alto valor añadido, indispensable para la empresa. Las cifras muestran que la mayoría de los decisores lo consideran ineludible para comunicar con eficacia informaciones importantes al público. En efecto, es un excelente medio para informar y, sobre todo, para convertir a los prospectos en clientes. ¿Cómo lograr la creación y la difusión de tu libro blanco? Todos nuestros consejos para crearlo y difundirlo.

El libro blanco: un ineludible de la transformación digital

Quien dice transformación digital dice forzosamente mejor experiencia de cliente. Bajo sus múltiples denominaciones, el libro blanco (o «e-book») es una palanca de pleno derecho que permite proponer contenido de calidad sobre una problemática precisa. El escaparate viste los colores de tu marca. El principio es que este tipo de contenido es más largo que un folleto y que tiene vocación de ser leído por internautas sensibles al tema tratado. El principal interés del libro blanco, además de que permite un punto de contacto entre la marca y el lector, es que transforma a los prospectos en clientes.

El libro blanco es, por tanto, un soporte de comunicación que permite a una empresa expresarse como experto en un ámbito determinado. De esta manera, refuerza tu credibilidad. Sirve para entregar informaciones técnicas sobre un tema elegido y que interesará forzosamente a tus lectores. En otros casos, sensibiliza a las audiencias sobre un problema dado o las prepara para un eventual cambio.

Técnicas para crear bien tu libro blanco

Preparar de antemano la redacción del contenido de su e-book, buscar datos pertinentes y luego crear el contenido en sí: estas son las distintas etapas de la creación de tu libro blanco.

Identificar las audiencias y su nivel de pericia

En todo trabajo de comunicación, hay que tener en cuenta varios elementos:

  • el mercado que conquistar

  • la población objetivo

  • los objetivos que alcanzar

  • el nivel de conocimiento

  • los tipos de informaciones que se desea publicar

Esos elementos permiten establecer el plan de redacción de un libro blanco.

Teniendo en cuenta el tema y las audiencias, debe plantearse las siguientes preguntas:

  • ¿Las informaciones son pertinentes y útiles?

  • ¿Estimulan a los lectores?

  • ¿Les permiten conocer el contexto y las tendencias del momento?

  • ¿Mejoran tus conocimientos?

Más allá de la identificación pura de las audiencias, su nivel de pericia también cuenta. Debe, así, determinar el nivel de conocimiento o el nivel de pericia de las audiencias sobre el tema. ¿Tu audiencia conoce a la perfección el tema? ¿Las explicaciones aportadas deben ser precisas y puntuales? Para influir en el buen sentido, es indispensabte ofrecer al auditorio experto informaciones pertinentes y comprensibles. Al entregar demasiada información, los internautas apuntados pueden perderse. Al no entregar suficiente información, corre el riesgo de mantenerlos en la niebla.

Una vez identificados el mensaje que entregar y las informaciones que compartir, hay que determinar los puntos siguientes:

  • Los objetivos y las metas

  • El ángulo de ataque

  • El tiempo consagrado a la redacción y los plazos

La búsqueda de datos e informaciones

Antes de proceder a las búsquedas, piensa en hacer el estado de la situación de tus conocimientos y de los de sus colegas. Si tu empresa dispone de una base de datos que sirve de documentación, utiliza los fondos documentales disponibles. Esta primera etapa permite determinar la extensión de su saber, al tiempo que se familiariza con el tema. De esta manera, no parte a ciegas y sabe de forma concreta lo que busca.

En un segundo tiempo, puede empezar la búsqueda en Internet. La búsqueda no debe ser demasiado restrictiva. Utiliza palabras clave de cola larga a fin de obtener resultados más precisos. No dudes en profundizar en los campos léxicos del tema para ampliar las búsquedas. Para hacer las búsquedas aún más pertinentes, también puede utilizar frases clave. Al aplicar estos métodos, está seguro de encontrar los fundamentos y las definiciones que constituirán las bases de tu redacción.

Una vez que ha acumulado suficientes elementos, empieza a clasificarlos, en particular por subtemas, y emprenda los trabajos de redacción. El objetivo es consignar de manera pertinente todas las informaciones que se relacionan con tu tema de predilección. Puede tratarse de elementos diversos, a semejanza de ideas simples, de un encadenamiento de ideas, de puntos importantes, etc. Lo esencial es que los escriba. Después, debe agruparlos y estructurarlos para hacer un plan.

El papel de la introducción y de la conclusión en un libro blanco

Todo trabajo de escritura tiene un objetivo. En su situación, se trata de convertir a un prospecto en cliente para ganar en competitividad y ser pertinente en tu ámbito.

Debe, por tanto, mostrar a cada lector que sabe anticipar tus necesidades y responder a sus interrogantes. Le muestra entonces que es capaz de satisfacerle, lo que es un activo no desdeñable. Al captar ese mensaje a través de la introducción, tu audiencia ya no resistiría a recorrer las páginas. Para convencerse de la importancia de un libro, numerosos lectores adoptan la misma lógica. Continúan por la conclusión y los sumarios antes de leer las páginas que les interesan. Así, es indispensable prestar una atención particular a las primeras páginas de tu libro blanco, en particular la introducción. Esta última debe retomar los elementos que se tratarán y abordar con rapidez los retos y el interés de tal contenido.

Además, puede ser juicioso plantear preguntas precisas, entre otras en su introducción. Señala entonces lo esencial, lo que le permitirá después elaborar con eficacia la conclusión de sus trabajos redaccionales. A continuación, ajuste el plan para asegurar el encadenamiento de las ideas hacia la conclusión general y dispone de todos los elementos de la introducción y de la conclusión. No obstante, puede escribirlos al final para asegurar su coherencia respecto al cuerpo del texto.

El cuerpo del libro blanco: una pericia indispensable

La mayoría de los lectores realizan una lectura en diagonal recorriendo con rapidez la introducción, la conclusión, los sumarios y las partes que les interesan. Hacen falta, por tanto, títulos atractivos. Sin embargo, para que el libro blanco sea un éxito, es necesario que el cuerpo del texto sea de excelente calidad. Para ello, debes adoptar un lenguaje que te acerque a los lectores. Así, no te pierdas en el uso excesivo de términos técnicos; utiliza más bien términos que les sean accesibles. Si te ves obligado a utilizarlos, asegúrate de que convienen al nivel de pericia de tu auditorio.

Aunque el libro blanco constituya una herramienta de marketing, debe permanecer neutro, creíble y objetivo. No hay, por tanto, nada mejor que las estadísticas para darte esa consistencia. Al publicar cifras que describen el contexto y la expectativa del público, tú expresa tus necesidades y tus preocupaciones. Además, esos datos particularmente contundentes pueden ser una ayuda para presentar tus productos y soluciones como ayudas concretas frente a un problema. Ayuda entonces a los lectores a considerar lo que tú propones como una solución racional. Sin embargo, la cita de las fuentes es indispensable, porque unas cifras que vienen de ninguna parte suscitan desconfianzas. Además, no olvides que tu contenido no debe parecerse a una sucesión de cifras.

Por otra parte, evita el término «según un estudio», porque a fuerza de utilizarse puede hacer perder crédito a tu contenido. En esta perspectiva, menciona por completo las fuentes de los datos que utiliza. En efecto, las referencias hacen creíble tu texto. Además, da a los lectores la posibilidad de verificar tus afirmaciones. Las ayudas visuales como diagramas y gráficos también deben utilizarse, puesto que permiten retener la atención del lector e ilustrar lo que tú dice.

Libro blanco: consejos sobre la forma del contenido

El contenido de tu libro blanco debe respetar una cierta forma particular. Así, no dudes en animar tus textos incluyendo testimonios, relatos de vida, recorridos o anécdotas. Esos elementos hacen tu libro más cercano a los lectores. En efecto, un lector puede identificarse con un personaje citado en un testimonio o en una anécdota. Ese tipo de detalle puede transformar a un prospecto en cliente. De forma concreta, puede desarrollar el caso de un cliente que ha alcanzado tu objetivo gracias a la solución que tú propones.

El éxito de tu libro blanco depende en gran medida de la credibilidad que su auditorio le concede. En ese caso, evita a toda costa las faltas de ortografía. Tales detalles bastan para evaluar el libro y las faltas de ortografía podrían hacer olvidar el fondo, sin embargo de calidad. También es el caso de las faltas de sintaxis. Así que no se ahorre para rastrear las menores imperfecciones.

Una última pregunta a la que es importante responder es la de la longitud del libro blanco. En función del contenido, un libro blanco cuenta 6 páginas como mínimo y puede contener más de 50 páginas. Sin embargo, cuenta de media entre 10 y 20 páginas. Sea cual sea su grosor, debe estar suficientemente ilustrado para hacerlo lo más atractivo posible y para facilitar el enfoque pedagógico. Por otra parte, la maquetación simple y aireada facilita su lectura. Por último, la introducción, los títulos, los subtítulos y la conclusión deben atraer la mirada.

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