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Derecho al olvido en Google: ¿cómo funciona?

Derecho al olvido

¿Qué es el derecho al olvido y cómo funciona? Se lo explicamos todo.

El 13 de mayo de 2014, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (el TJUE) reconoció el derecho de todos los particulares a solicitar la desindexación de enlaces que llevan a páginas que mencionan datos personales que les conciernen. Para ajustarse a esa decisión europea, Google puso en marcha un nuevo procedimiento cuyo objeto es autorizar a los particulares a pedir directamente la supresión de contenidos.

¿Qué es el derecho al olvido en Internet?

El derecho al olvido consiste en un derecho orientado a suprimir las informaciones personales publicadas en la red y que atentan contra una persona.

Se distinguen con más precisión 3 tipos de derecho al olvido:

  • El derecho de oposición interviene cuando los datos personales de una persona se utilizan de manera ilícita. Por otra parte, este derecho entra en juego si la persona en cuestión considera que las informaciones que le conciernen son inútiles respecto a las razones por las que se publicaron.

  • El derecho de supresión se ocupa de los datos personales acumulados por los sitios web. Se trata del derecho de un individuo a pedir a los propietarios del sitio la supresión de las URL de las publicaciones y de los artículos que lo mencionan. Este derecho concierne además a las fotos y los vídeos, así como a cualquier otro contenido que atente contra su persona. Más allá de Internet, los soportes digitales también se ven afectados por esta medida. De hecho, el artículo 17 del Reglamento 2016/679 del Parlamento Europeo subraya las motivaciones de este derecho.

  • La desindexación entra en escena cuando Google, Yahoo y los demás motores de búsqueda indexan las informaciones personales de un individuo. En ese caso, este puede hacer valer su derecho al olvido sobre los resultados del motor de búsqueda para eliminar su nombre y sus datos de los catálogos de Google. Por consiguiente, tras una búsqueda, esa supresión da lugar a URL que apuntan a páginas vacías.

El derecho al olvido en el mundo

Tras la decisión del TJUE el 29 de mayo de 2014, la gran firma estadounidense recibió más de 70 000 solicitudes relativas al derecho al olvido solo en el Reino Unido. Tanto más cuanto que el Tribunal de Justicia europeo privilegia el derecho a la vida privada de los individuos frente a la libertad de los motores de búsqueda.

No obstante, el responsable de la firma estadounidense criticó esa decisión por la colisión entre el derecho al olvido y el derecho a la información. Además, esa decisión obliga al motor de búsqueda a eliminar los enlaces que remiten a informaciones caducadas y erróneas. Esa decisión implica también la supresión de informaciones de interés general. Así, en el marco del tratamiento de las solicitudes de los internautas, la empresa estadounidense inicia un cribado para distinguir las peticiones justificadas de las abusivas.

La aparición del derecho al olvido suscitó numerosas reacciones en el mundo. Así, en Alemania se presentaron muchas solicitudes, en particular por parte de un universitario. Este pidió la supresión de 4 artículos de prensa que mostraban fotos antiguas del individuo. Sin embargo, el interesado había cambiado de sexo y de nombre y ya no quería ser identificado por su antigua denominación. La firma rechazó su petición por considerarla pertinente para la vida profesional y la investigación científica. En Hungría, Google se negó a suprimir artículos relativos a la condena penal de un alto funcionario. En Italia, Google aceptó la solicitud de una mujer que pidió la supresión de un antiguo artículo que mencionaba el asesinato de su marido e incluía su nombre. Al contrario, la firma se negó a suprimir artículos que contenían el proceso de un empresario contra un periódico en Polonia. Así, la empresa trata con minuciosidad cada caso según la pertinencia de las solicitudes.

Derecho al olvido en Google: entre el derecho a la vida privada y la libertad de expresión

Derecho al olvido

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) exige a Google que se ajuste al respeto del derecho al olvido. Desde esa decisión, han surgido dos partes: los partidarios del respeto de la vida privada y los partidarios de la libertad de expresión.

Los partidarios del derecho al respeto de la vida privada consideran, por un lado, que Google tiene la obligación de borrar de su base de datos los enlaces que envían a páginas con contenidos inútiles y comprometidos para las personas concernidas. Por otro lado, los partidarios de la libertad de expresión, en particular los medios, califican este derecho de supresión como una censura.

Por eso Google decidió estudiar las solicitudes europeas de forma progresiva, a fin de encontrar un terreno de entendimiento entre ambas partes. El gigante de Internet se vio, por tanto, obligado a dejar de lado la mitad de las solicitudes de los internautas. No obstante, ese rechazo alimentó el descontento de los partidarios del respeto de la vida privada.

Derecho al olvido en Google: ¿cómo funciona?

El derecho al olvido instaurado por el TJUE exige a Google y a sus filiales que borren y desindexen de su SERP los datos perjudiciales para la vida privada de personas físicas. Además, esta ley sigue siendo válida incluso para contenidos lícitos. Los hipervínculos para el posicionamiento de páginas dudosas deben quedar excluidos de los robots de indexación.

Así, esta legislación tiene por objeto conservar la reputación de personas sujetas a difamaciones. La CNIL (Commission nationale de l’informatique et des libertés) insiste en encuadrar el respeto de esta nueva legislación. Por consiguiente, la entidad instauró una lista de criterios destinada a los motores de búsqueda para tratar el derecho al olvido y la desindexación. Esos criterios mencionan la autenticidad de los datos publicados, el estatuto del demandante, el objeto de la publicación, la fecha de la publicación y el contexto de la difusión.

Para obtener el visto bueno de la firma, las solicitudes se someten a una evaluación. En efecto, la petición debe mencionar un contenido obsoleto, difamatorio, inexacto o caducado. Al contrario, una información que presenta un interés para el público (negligencia profesional, estafa, condena penal…) permanece en el índice de Google. La desindexación se limitó a la zona europea. Google subrayó, de hecho, que la decisión del TJUE afecta únicamente a los países europeos.

Los trámites para iniciar una solicitud de derecho al olvido se realizan por completo en Internet. En efecto, el solicitante comienza los procedimientos rellenando el formulario de solicitud de supresión de contenido en la red. El internauta inscribe su nombre y apellidos, así como su dirección de correo electrónico, en el documento. A continuación, debe indicar la URL de la página que desea excluir de la indexación. Evidentemente, el solicitante precisa las razones de su petición. Luego, el internauta acompaña su solicitud de una copia de un justificante de identidad. Para terminar, la petición se firma de manera electrónica con la inscripción de su nombre. El tratamiento de las solicitudes exige un plazo variable.

¿Cómo trata Google de forma concreta el derecho al olvido?

Derecho al olvido Google

El tratamiento de las solicitudes de los internautas destinadas a Google lo realiza un grupo de vigilancia de las instancias europeas conocido como «Artículo 29». Corresponde al profesor Luciano Floridi recoger las peticiones recibidas y estimar el modo de funcionamiento de la empresa respecto a las decisiones de la justicia de la Unión Europea.

Debido a su notoriedad en el mundo de la web, el gigante de Internet se ve obligado a equilibrar su deber de respetar la vida privada y su reputación de fuente de informaciones y de contenidos en línea. De hecho, el director de comunicación de Google afirmó que la decisión del TJUE les obliga a ajustarse al derecho al olvido. Tanto más cuanto que la empresa se limita a las exigencias del Tribunal de Justicia, al tiempo que se refiere a las expectativas de los internautas en materia de publicación de informaciones.

Así, tras una solicitud de derecho al olvido, Google puede darle 3 respuestas distintas. O bien acepta pura y simplemente. En ese caso, le precisa que sus URL se desindexarán en varias horas. O bien se niega. En esa hipótesis, se apoya en una de las 11 razones de rechazo, la más frecuente siendo «Concerne a su vida profesional». O bien, por último, Google le pide precisiones antes de dar una respuesta definitiva.

El caso de Mario Costeja González

Mario Costeja González es un perito judicial de 58 años. Este individuo se ha convertido hoy en una leyenda en la red, porque es el precursor del derecho al olvido. El asunto empezó tras una denuncia del señor Costeja en 2010 contra La Vanguardia, un editor de prensa en línea, así como las sociedades Google Spain y Google Inc. En efecto, el nombre del cincuentón introducido en el motor de búsqueda remitía a ese diario. Este mencionaba una subasta relacionada con un embargo para el cobro de sus deudas de seguridad social.

Costeja consideraba que esas informaciones perjudicaban su derecho a la protección de los datos personales. Por consiguiente, el cincuentón solicitó a las empresas Google Spain y Google Inc. que suprimieran esos datos. Tras un rechazo por su parte, el demandante se dirigió a la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos). El asunto se llevó después ante la jurisdicción española y luego ante el TJUE. Afortunadamente, este último se inclinó a favor del perito judicial, al subrayar el derecho de los individuos frente a los motores de búsqueda.

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